Política de empresa

Cada vez que aumento mis conocimientos en el campo de los Recursos Humanos, menos entiendo las políticas de Recursos Humanos de determinadas organizaciones.

Llámenme iluso, pero yo creo en la gestión de personas y considero que una buena política de personal puede ayudar a crecer a las empresas y los miembros que la conforman. Pueden ayudar a subsanar errores, a mejorar su profesionalidad, a dar aliento cuando el oxígeno empieza a faltar. Veo a los expertos en Recursos Humanos como elementos unificadores dentro de las compañías, propiciando y mejorando la comunicación entre los organismos que la constituyen, ejerciendo acciones de mejoras para beneficio del trabajo común. Por estos motivos no entiendo el por qué de algunas situaciones.

Tengo un amigo que lo acaban de despedir (nada nuevo en estos tiempos). La causa de su despido no ha sido por bajo rendimiento (siempre obtenía las mejores calificaciones en las evaluaciones periódicas que se le hacían), no se debió a los errores garrafales cometidos (ha tenido errores y aciertos como el resto de sus compañeros),  ni porque la empresa pasase por momentos económicos delicados (la carga de trabajo se ha mantenido estable en el tiempo estos últimos años). La causa última del despido ha sido la política de empresa.

El despido no sorprendió a mi amigo, de hecho llevaba un tiempo asegurándome que esto iba a pasar ya que era “lo esperado”. En otras palabras, todos los trabajadores de esta organización pasaban, como mucho, tres años en dicha compañía, salvo unos pocos que eran los que se salvaban y conseguían Politica de Empresapermanecer un poco de tiempo más (me ahorraré exponer los criterios empleados para seleccionar a estos elegidos porque creo que usted, ávido lector, ya se percataría de cuales son).

Llegados a este punto me hago una pregunta: ¿Compensa?. Esto es, contratas a un becario, le das una oportunidad laboral como trabajador de esa empresa, lo formas, comete errores y aciertos (de los cuales aprende), adquiere destrezas, habilidades, competencias beneficiosas para las funciones encomendadas, le dotas de libertad para que se autogestione, le das poder de decisión, crea una cartera de clientes con los cuales existe una relación consolidada de confianza, gastas ingentes cantidades de dinero en evaluaciones periódicas para buscar una mejora continua… y pasados tres años lo echas porque “es la política de empresa”.

Entonces es cuando organización (que quiere llegar a ser referente a nivel nacional) selecciona otro becario y sigue el mismo itinerario que mi compañero; en otras palabras vuelves a gastar dinero y vuelves a perder ingresos (ya que desde que se contrate hasta que vuelva a tener un nivel productivo como el empleado despedido pueden pasar un tiempo muy valioso), vuelves a mostrar una nueva cara a tus clientes (otra más) la cual tiene que ganarse su confianza…

Puede que la empresa tengas sus motivos: necesitamos savia nueva, los trabajadores están quemados, hemos perdido la confianza en los mismos, las nuevas generaciones están mejor preparadas… todos estos argumentos son válidos, pero también está en manos de las compañías poner los medios necesarios para subsanar estos errores, de hecho, está en manos de un departamento de Gestión de Personas detectar y solventar estos problemas, departamento que, visto lo visto, tiene poco poder o poco interés dentro de esta compañía.

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3 pensamientos en “Política de empresa

  1. Amigo Víctor, si esa empresa hace estas cosas es porque le sale a cuenta económicamente por algún que otro motivo. Esta es la realidad de este país: una empresa obtiene beneficios para mantenerse y crecer incluso prescindiendo de trabajadores válidos. En algunos sectores no es nada extraño.
    Un saludo.

    • Es algo que me sorprende que prescindir de tres años de experiencia (con sus errores y sus aciertos insisto) pueda ser rentable. A no ser que el grado de burning del empleado sea tal que ya no sea capaz de rendir de manera óptima. En este caso la culpa no es del empleado. Saludos

  2. Hola,
    Yo me he hecho la misma pregunta muchas veces.

    Quiero compartir contigo mi conclusión: creo que no compensa a la larga, pero a nivel de cuantificar, el despido que ahorra antigüedades se puede medir con una cantidad de X € que la empresa no tiene que desembolsar. En cambio es muy muy difícil cuantificar lo que te has ahorrado al tener un empleado brillante. Ese empleado ha estado ahí, resolviendo y dando la talla, y ni te enteras de los dolores de cabeza por los que NO has tenido que pasar gracias a su trabajo.

    De hecho, muchos jefes no se dan cuenta de la valía de un empleado hasta que se va y otro – no tan bueno – cubre su vacante. Aún peor, hay jefes que son tan incapaces con la gestión que valoran más al que “se sabe vender”, o al que se adueña de méritos ajenos, que al otro que tal vez es más tímido pero más productivo. Este último caso es muy común en mi área profesional – informática – y es lamentable verlo una y otra vez, pero creo que es el reflejo de una gestión mediocre y superficial.

    Saludos!

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