Preguntas capciosas

¿Hasta dónde estaría usted dispuesto a llegar para conseguir un puesto de trabajo? Bueno, depende pensará, existen múltiples variables, pero piense… ¿hasta qué punto estaría dispuesto a bajar sus condiciones?

No es lo mismo que usted esté desempeñando sus funciones en un trabajo que no le acabe de convencer y busque otro empleo para cambiar de aires a que se lleve demasiados meses en búsqueda activa de empleo; tampoco es lo mismo que sea un desempleado de 29 años que 49, de la misma manera tampoco es lo mismo que esté al día de sus pagos que acabe de recibir notificación de corte de luz. No es lo mismo.

Partiendo de esta base, le repregunto: ¿hasta qué punto estaría dispuesto a rebajar sus condiciones laborales? ¿Cuál es el punto en el que usted diría que no, que por ahí no pasa? ¿Se lo ha parado a pensar? ¿Qué opinión le tiene un empleo temporal de once horas diarias de lunes a lunes a través de E.T.T. con media hora para comer y un salario de cinco euros brutos la hora? ¿Lo aceptaría? Pues hay gente que sí, y seguramente encontraríamos a candidatos que matarían por el mismo.

En este momento seguro que se le está pasando una palabra por la cabeza: explotadores. Bueno, a alguien le tendremos que echar la culpa de todo. Pero le invito a cerrar los ojos e imaginar: dueño de pequeñísimo negocio, con las ventas mermadas, con la necesidad vital de tener empleado ya que si no estaría abocado al cierre; empresario que, después de descontar gastos e impuestos le queda al final de mes un balance positivo de 800 euros netos. ¿Explotador? Bueno, si él es explotador creo que yo también lo sería si me encontrase en la tesitura de generar empleo en pésimas condiciones o cerrar mi negocio e irme para mí casa ver como empiezan a llamar los del banco de forma insistente ante el impago.

Pero volvamos al punto inicial, ¿a qué estaría dispuesto a renunciar por llevarse unos dineros a casa? ¿A sus vacaciones?, ¿a sus pagas extras?, ¿a sus complementos salariales?, ¿a su dignidad como trabajador? Ahora usted está en una subasta inversa, como cuando se vende el pescado en la lonja, quién puje más bajo se lo queda. Bienvenido a la jungla de la búsqueda de empleo del siglo XXI.

Pero no se preocupe, que ahora toca escuchar a los gurús económicos, eses mismo que adivinaron con exactitud la crisis económica que nos engulló hace ya más de seis años. Estos expertos dicen que debemos bajar nuestros salarios y condiciones laborales para ser algo que denominan competitivos. Entonces nos sugieren que reduciendo los gastos fijos de explotación se podrá entrar en el mercado. Pues vale, entreguemos a nuestro primogénito en sacrificio, démoslo todo, ya que sólo será unos años… ¿no? Bueno sí, responderán ellos, sólo unos años o no, puede que una vez perdamos nuestra dignidad como empleados no la volvamos a recuperar nunca. Vender nuestra alma al diablo nunca ha salido gratis.

Insistamos con las preguntas, ¿prefiere que se le ampute una mano o quizás el pié?, ¿perder la vista o perder el habla?, contésteme ¿prefiere tener un minijob o no tener nada? Respóndame, ¿qué sería lo último a lo que renunciaría? ¿La dignidad o la esperanza?

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