Le voy a contar una cosa sobre las pensiones

Si usted es pensionista, o conoce a alguno, seguramente estos días recibió una carta del Ministerio de Empleo y Seguridad Social en dónde se le comunica gustoso una pírrica subida de su pensión; creo que en muchos de los casos los gastos de impresión y envío de la misiva serían superiores a la subida real de las mismas.

Las pensiones siempre han sido un arma electoral y electoralista por parte de todos los partidos políticos, siempre promete una subida, aunque todos los gobiernos se han esforzado por modificar la legislación sobre Seguridad Social para que se pagase lo menos posible.

Seamos sinceros, nos mienten (digo en el tema de pensiones). Siempre hablan de unas pensiones dignas pero saben que están jugando con una patata caliente que en breve, explotará.

Las pensiones contributivas de jubilación se obtienen de las cotizaciones de los trabajadores en activo; esto es, usted no cotiza para su prestación para cuando se jubile, usted cotiza para mantener a los pensionistas actuales. Durante muchos años el sistema más o menos se sostuve, aunque con dificultades: existía un gran número de cotizantes (mucha población joven trabajadora) y pocos para cobrar (desde que se empezaba a cobrar la pensión hasta la fecha de deceso del beneficiario no pasaban mucho tiempo), no obstante las variables se han modificado. Por un lado, la mejora da la calidad de vida (sistema universal de salud, mejor alimentación o mejores condiciones globales) supuso un incremento de la edad media de fallecimiento (España será, dentro de unos años, el segundo país del mundo, después de Japón con la población más longeva), esto es, más personas a cobrar. Por otro lado los cotizantes son menos, por un lado la crisis económica incrementó el número de trabajadores que han perdido su empleo (dejan de aportar cuando pierden la prestación por desempleo) y además, la reducción masiva de salarios se traduce en una aportación menor a hucha de las pensiones, lo que hace que la Tesorería General de la Seguridad Social eche mano a un mermado fondo de reserva para el pago de las mismas (sobre todo las extras)

Pero el problema es más profundo. Lejos de las complicaciones derivadas de la crisis y que se solventarán cuando la misma desaparezca (espero que así lo haga algún día…) Existen problemas intrínsecos sobre los que se tendrá que actuar sí o sí:

-La baja natalidad: aquí no nacen niños, y esto no se arregla prometiendo ayudas que se suprimen cuando la economía viene torcida o emitiendo cuñas de radio animando a parir, como hace el gobierno de mi comunidad autónoma (sí muy patético todo). Los niños de hoy serán los trabajadores de mañana y estos, a su vez, serán los que sostengan las pensiones de la ingente cantidad de beneficiarios que existirá. Los niños no aparecen por combustión espontanea, es necesario una política de estado de natalidad, y esta política se debe dotar de un presupuesto ingente. Ayudas directas a las familias (en algunos países llegan hasta que los niños cumplen 16 años), gratuidad global en todos los ámbitos educativos (desde las guarderías hasta el instituto) y sobre todo, concienciación de la sociedad; esta concienciación llegará cuando se deje de despedir a mujeres por el hecho de ser madres (que se hace aunque el despido sea nulo), cuando en las entrevistas laborales se deje de preguntar a una candidata si tiene pensado tener hijos (y su respuesta decante su contratación o no), cuando las empresas se mentalicen que se debe cumplir los periodos de descanso de maternidad y paternidad e iniciar políticas reales de conciliación, en definitiva, apostar por el futuro.

-La edad de jubilación: el gobierno aprobó el incremento paulatino de la edad de jubilación hasta los 67 años. No es fácil defender esta postura, por un lado está la vida real, en dónde te imaginas a un anciano arrastrándose por una mina picando carbón o conduciendo un camión de gran tonelaje mientras cuenta los días que le queda para finalizar su vida laboral. Por otro lado está el papel, en dónde ves que (como se comentó con anterioridad) el número de pensionistas aumenta de forma intensa, su salud es mejor que hace años, lo que se traduce en un diferencial reducido entre cotizantes y pensionistas (en mi comunidad el número de personas que percibe una pensión es mayor que el número de trabajadores). La edad de jubilación tiene que incrementarse sí o sí, pero también debemos avanzar en el diseño de unas políticas laborales que permita a los trabajadores próximos a la misma puedan desempeñar un trabajo necesario pero con dignidad.

-La prejubilaciones: abandonar el mercado de trabajo de forma prematura, voluntaria, y subsidiada por todos los contribuyentes cuando no existen problemas de salud del beneficiario que le impida desempeñar sus funciones de forma digna, me parece una aberración. Hablo de los prejubilados de trabajadores de cuello blanco. Esta práctica estuvo muy de moda hace unos años y aún hoy en día, sobre todo cuando se planteaba una reducción de trabajadores, se lanzaba mano de obra hacia la prejubilación, al tejado de los contribuyentes. Eso se debe acabar, de hecho desde hace un tiempo se está penalizando la jubilación anticipada con una reducción de la prestación, pero se deben tomar medidas más concisas.

-Los planes de pensiones: desde hace ya cierto tiempo venimos escuchando cantos de sirenas a lo lejos. Nos anima a abrirnos un plan de pensiones para garantizarnos una jubilación decente. Cuando quieres deshacerte de algo, el primer paso es denigrar su imagen y desde hace ya bastante tiempo se está perjudicando mucho la imagen de las pensiones públicas. Creo que el futuro negro de las mismas se puede solucionar, así lo he mostrado dentro de este post. Si usted quiere abrirse un plan de pensiones, hágalo, está en su libertad, pero intente que los miedos infundados no le lleven a dejar a un lado lo público (que es lo de todos), para abrazar sistemáticamente en multinacionales de la falsa seguridad.

Las pensiones están en una situación delicada, y mucho. Para poder garantizar su viabilidad es necesario realizar acciones directas, concretas y claras, sobre todo claras, ya que no se puede mentir a la población en estos temas. El grave problema del asunto es que hacer este tipo de acciones, no te hacen ganar unas elecciones.

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2 pensamientos en “Le voy a contar una cosa sobre las pensiones

  1. Hola Víctor.
    Has hecho un buen análisis de la situación, sin embargo, yo cambiaría el tema de la baja natalidad por la falta de empleo continuado. Podemos tener mucho niños o traer muchos inmigrantes, pero si no hay trabajo estable y generalizado no hay solución para el sistema actual de pensiones.
    Un saludo.

  2. Compartimos también gran parte del análisis y añadimos una hipótesis.

    Mandan estas cartas a los futuros jubilados para que, bajo una aparente normalidad y transparencia, éstos caigan en la cuenta de que su pensión pública constituirá un importe pírrico. Ante la alarma, muchos decidirán abrirse un plan de pensiones privado y esto a los bancos, íntimos amigos del ejecutivo, les encanta.

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