¿Sabes operar a un caballo?

Hace unas semanas asistí a un seminario organizado por la Universidad (ventajas del desempleo, que acabas siendo un especialista en búsqueda y captura de formación gratuita). En el mismo, tuvimos cabida un gran número de antiguos universitarios en paro, cada uno de una especialidad distinta y cada uno con unos niveles de frustración más o menos elevados; en resumen, se podía respirar la tensión en el ambiente.

Uno de los cursillos a los que asistimos era sobre gestión de empresas y en dónde se hizo un especial hincapié en el emprendimiento: “Tenéis que animaros a emprender”, “Existen numerosas ayudas públicas” o “Hay que arriesgarse”. No es necesario que comente que cuando sueles echar una cerilla a un bidón de gasolina, este suele explotar; cosa que sucedió en el aula. “Como vamos emprender si no tenemos dinero”, “no hay consumo”, “sería un suicidio”… y la frase que más me llamó la atención y que pronunció una recién licenciada en medicina: “¿Cómo voy a abrir mi propia clínica si no sé operar un caballo?”

Tenía razón, estoy convencido que el 90% de los recién licenciados en veterinaria no saben operar un caballo, de la misma manera que los recién licenciados en medicina no pueden operarte de apendicitis, ni los graduados en derecho interponer un recurso de amparo o los graduados en relaciones laborales presentar una demanda por despido improcedente o realizar una nómina. No sabemos, de hecho hace diez años los recién diplomados tampoco sabían. No es nada nuevo.

Para poder encaminar los conocimientos adquiridos existen (en la mayoría de casos) un periodo de prácticas que nos permiten afianzar las destrezas adquiridas y revisar nuestra vocación (en algunos casos sirven en realidad para conocer lo que en el fondo no quieres hacer). El problema sucede, como en la mayoría de ocasiones, cuando una oportunidad se convierte en un abuso.

Un abuso es cuando el becario deja de ser un aprendiz a quién instruir y pasa a convertirse en un empleado sin asalariar. De alguien de quién se puede aprender (por mucho que sorprenda) a alguien de quién explotar gratis. Puede que parezca que exagero pero ya he visto demasiados anuncios en dónde se busca becarios “con experiencia”, tal cual, una incoherencia.

También es necesario indicar que, la mayoría de los casos, no pasa esta situación, ya que emplean a los becarios como lo que son, futuros profesionales a los que guiar, ayudar a creer y (en los menos de los casos) incorporar a la plantilla de la organización. No obstante, creo que es necesario, más que nunca, una legislación a nivel estatal (o europeo) que regule de forma coherente este tipo de relación laboral, para que ninguna de las dos partes abuse de esta situación.

En resumen, los periodos de prácticas son necesarios para crear excelentes profesionales, tanto las empresas (destinando tiempo en formación y orientación) como los estudiantes (realizando funciones sin retribución o a cambio de una ayuda ínfima) hacen esfuerzos y ese equilibrio es el que se debe intentar mantener.

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