Obesos

Trabajar en Google engorda, nada es perfecto en esta vida y menos desarrollar tu actividad en la empresa más cool del mundo. Parece ser que los nueve restaurantes localizados en su sede californiana, acompañado de las golosinas y galletas Oreo repartidas por todas las instalaciones no incitan a sus empleados a llevar lo que podemos denominar unos hábitos de vida saludables. Me gusta que las empresas quieran y mimen a sus empleados, aunque tanto amor y cariño pueda producir accidentes cardiovasculares.

Siempre he creído que lo mucho y lo poco no tiene medida, y este principio puede ser aplicable a todos los aspectos vitales, incluidos el ámbito de las relaciones laborales. La legislación vigente obliga a las empresas a velar por la seguridad y salud laboral de sus empleados y llevar a cabo unas acciones mínimas para garantizar su cumplimiento; el problema que me atañe en estos momentos es dirimir que es y que no es prevención de riesgos laborales.

La verdad es que yo no soy el más indicado para hablar sobre esta materia, no se me daba nada bien en la carrera y además los diferentes puestos que he desempeñado no eran referentes de la prevención: desde centros de trabajo en dónde la ergonomía brillaba por su ausencia, edificios de diseño ultramoderno en dónde el estrés térmico era una constante o jefes reticentes a que sus empleados pasasen la revisión médica anual obligatoria. No obstante estoy convencido que invertir en seguridad y salud laboral más que un gasto es un beneficio a la larga, no sólo para el bienestar.

ObesosGoogle, al intentar crear un puesto de trabajo más atractivo para atraer y retener talento, no se ha parado a pensar en las consecuencias de sus actos. Una empresa sana, empieza por unos empleados sanos; entendiendo “sanos” no como la ausencia de enfermedad sino como la presencia de una situación continua de bienestar. Me parece perfecto que las organizaciones apuesten por beneficios sociales hacia sus trabajadores, pero también me parecería bien que, por ejemplo, organizase torneos deportivos para los mismos (además de cohesionar el grupo, incitaría a la práctica deportiva), que suprimiese las máquinas de chucherías por elementos menos grasos y que en vez de Oreo en las oficina haya fuentes con fruta.

Si, llámenme utópico y, además, creo que a los trabajadores no les gustaría nada que la empresa se inmiscuyese en su dieta (sobre todo en el país de las libertades), pero pienso que la prevención va más allá de repartir unos folletos mal fotocopiados de cómo sentarse correctamente o cómo agacharse para coger una caja. La prevención para mi es eso, prevención, que incluye desde consejos para reducir accidentes in itinere hasta ejercicios para descansar la vista.

La salud laboral es una grave pandemia que cuesta todos los años millones de euros a las empresas y al estado. Y lo peor de todo es que la mayoría de los casos pueden solucionarse con prevención. Queda mucho por hace, pero sobre todo, queda mucho por concienciar, y no sólo en el ámbito gastronómico.

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