El año de la muerte del teletrabajo

Hace unos días, y en un corto espacio de tiempo, he leído que dos empresas (de las importantes) habían decidido deshacerse del teletrabajo de su sistema productivo; lo que más sorprende es que las organizaciones que lo habían llevado a cabo fueron dos multinacionales vinculadas a las nuevas tecnologías y a las comunicaciones como son Yahoo y Telefónica.

La falta de rentabilidad (así en términos generales) fueron los argumentos dados para esta marcha atrás; aunque también se debe añadir que, en el fondo, el teletrabajo se nos ha vendido como una panacea para los problemas organizacionales, cuando en realidad no era para tanto.

Con el teletrabajo ha pasado como con los productos de la teletienda: al verlos anunciados el subconsciente te manda una serie de impulsos que te llevan a adquirirlo ya que cubren de golpe unas necesidades latentes que no han sido satisfechas hasta la fecha (más que nada porque no sabías que existían); el problema es que cuando te llega el pedido a casa, te percatas que la eficiencia no era tan elevada como lo pintaban

Del teletrabajo se han escrito maravillas; desde que ayudaba al medio ambiente por eso de evitar desplazamientos, a que aumentaba la productividad de los empleados y reducía costes, pasando que incrementaba la motivación de los trabajadores… demasiado bonito para ser cierto.

No lo voy a negar, este post es sesgado, a mí, que quieren que les diga, el teletrabajo no me acaba de convencer (aunque tengo escrito algo positivo sobre el mismo). Vale, que sí, que el trabajador puede organizarse su propio trabajo (cosa que también puede hacer en la oficina), que se reduce el absentismo laboral (a costa de aislar socialmente al empleado), que ayuda a conciliar la vida laboral y familiar (aunque eso signifique que se convierta el hogar en tu centro de empleo) o que se incrementa los resultados (normal, controlándolos con lupa cualquiera no se siente “motivado”)Teletrabajo

Yo considero al ser humano un ser social (bueno yo y la casi totalidad del antropólogos y sociólogos del planeta), parte de su desarrollo vital está vinculado a su relación con otros sujetos de su especie, cuanto más diferente y más variedad de individuos mejor. El teletrabajo, por mucho que ayude a la gestión, no consigue más que cerrar al trabajador en un mundo paralelo al de la empresa, llegando a producirse una desafección de la organización.

Creo que la empresa debe avanzar hacia procesos de autonomía del trabajador, pero dentro de la misma. La interacción directa con sus compañeros genera unas sinergias que el ordenador no puede conseguir. En muchas ocasiones, los grandes problemas o las grandes ideas surgen no frente a la computadora, sino frente a una máquina de café.

No quiero decir que el teletrabajo no pueda ser una opción, pero no debemos obsesionarnos en convertirlo en la única opción.

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2 pensamientos en “El año de la muerte del teletrabajo

  1. Hola Víctor.
    Lo mejor del teletrabajo, según la gente que lo practica entre los que me incluyo, es compaginar el centro de trabajo con el trabajo en casa.
    A lo mejor dentro de unos años escribes algo parecido sobre el personal branding, los emprendedores, etc.
    Un saludo.

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