El 66%

Hace unos días un tuit aparecido en mi TL me llamó la atención; resulta curioso, ya que no soy mucho de sorprenderme (debe ser que con el paso de los años he perdido práctica en esta arte). El mensaje de texto rezaba algo así como “El 66% de los españoles emigrados en Alemania regresan pronto”.
Vale, admito que el titular no es una maravilla de redacción, pero ello no me impidió leer el mencionado artículo. Si nos adentramos en el cuerpo de la noticia, nos encontramos una malgama de datos asépticos, sin profundizar mucho en el tema; pero que nos sirve para comprender mejor una situación que, por lógica, la gente tarda en entender.
El porcentaje fue extraído de un informe de la OCDE (sí, esa organización que nos saca los colores cada cierto tiempo con su informe PISA), concretamente del documento “Perspectiva Migratoria 2013” y señala que dos de cada tres españoles emigrados al paraíso teutón regresan a su lugar de origen al poco tiempo ya que “no consiguen satisfacer allí sus expectativas”.Bandera Alemania
Yo soy un sujeto que defiende muy mucho el derecho al fracaso, creo que en el fondo nos ayuda a evolucionar y a crecer como individuo; lo que no puedo entender es el fracaso vinculado a la inconsciencia que en muchos casos está ahogado por un sentimiento de desesperación.
No sé si es percepción mía (vaya usted a saber), pero creo que desde hace ya unos años, la sociedad (y cuando hablo de sociedad me refiero al gobierno, a los medios de comunicación, a los grupos de presión y a los ciudadanos) han dibujado una verdad del extranjero que difiere bastante de la realidad. Se nos pintó a Alemania (y quién dice Alemania, otros países) como lo más parecido al paraíso terrenal, en dónde podíamos pasear por sus calles cubiertas de oro y podríamos beber de la ambrosía que surgían de sus fuentes. Allí cualquier sujeto podría trabajar, podría prosperar, y podría llegar a ser un gran profesional. En estos países el paro es una fantasía tenebrosa que se le cuenta a los niños para asustarlos y el estado del bienestar ayudaba a todos sus ciudadanos a alcanzar una carestía de vida inalcanzable para el común de los mortales.
Vale. Es exagerado. Pero no me puede negar que la idea de que el único futuro que existe para cientos y cientos de desempleados desesperados es coger las maletas e irse al extranjero es una realidad muy extendida. Y los jóvenes lo creen, piensan que llegarán allí y todo será facilidades, se ofuscan, y su subconsciente le impide ver la realidad; una realidad que dice que si no posees un nivel medio alto de alemán te puedes olvidar de trabajar; si lo posees y careces de un título de formación convalidado, mejor quedarte en tu casa; y si tienes estos requisitos prepárate a pasar una larga temporada saltando de minijob en minijob, o lo que es lo mismo, sobreviviendo en Berlín con 400 € al mes (no sería el primer caso que tiene que pedir dinero a sus familiares o amigos en España para poder sobrevivir, aún cuando teniendo trabajo); quien dice Alemania, se puede hablar de otros países: me informan que Londres está atestado de españoles desesperanzados, Suiza acaba de cerrar el grifo de los visados y no debemos olvidar el país del salmón noruego, en dónde un alto número de compatriotas se vieron abocados a la indigencia y a vivir de la limosna.
Ante esta realidad, sorprende que los medios de comunicación nos les dediquen tiempo a la situación de estos ciudadanos; es más, haciendo memoria son contados los artículos que mencionan está desesperación; siendo aún mayoría noticias de firma de convenios hispano-germanos para mandar trabajar a incautos (que después son negados por las autoridades berlinesas), o la presencia de ETT alemanas en busca de trabajadores para sus fábricas (empresa fallida ya que se van de vacío al no contar con trabajadores que tengan un dominio medio-básico de la lengua de Nietzsche)
Con este artículo no quiero decir que la gente no se vaya, cada uno es dueño de su sino y creo que somos ya adultos como para andar con prohibiciones. Lo que quiero resaltar es que, como todo en esta vida, ni es blanco ni es negro, todo tiene sus matices y variables que deben ser analizados antes de dar un paso tan transcendental.

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2 pensamientos en “El 66%

  1. Hola Víctor.
    Falta de información veraz + Desesperación + Falta de planificación + Desconocimiento del idioma, etc… todo ello da el resultado que comentas.
    Los jóvenes no planifican o, lo que es peor, planifican basados en mentiras. Y algunos parece que se quieren creer esas mentiras. Necesitan creerlas. Pero no son verdad.
    Un saludo.

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