Y ganarás el pan con el sudor de tu frente

Desde que el ser humano es ser humano, su fuerza de trabajo siempre consiguió satisfacer, en mayor o menor medida, sus necesidades básicas de subsistencia. Desde el hombre recolector de bayas, al hombre cazador pasando por el hombre capaz de criar animales domésticos. Su trabajo, su esfuerzo suponía saciar su hambre, su sed y darle refugio para él y su tribu.

Está premisa se fue cumpliendo en mayor o menor medida, y con mayor o menor esfuerzo por parte de los sujetos a lo largo de la historia. Desde los esclavos egipcios (aunque la mayoría de ellos perecieron a cambio de unas condiciones más que miserables), a los libertos romanos y finalizando a los siervos de la gleba del Medioevo, que, a cambio de estar más que explotados, recibían lo que se podría decir la protección de su señor feudal (en teoría).

La historia del trabajo se fue forjando a través de la evolución de la sociedad. Con la llegada de la Revolución Industrial, y la migración del campo a la ciudad, la realidad laboral cambió, ya que el trabajo suponía el intercambio de fuerza laboral a cambio de un salario, que le permitía adquirir bienes y servicios. En este tiempo apareció una nueva realidad no antes conocida como es la falta de trabajo, esto es, el desempleo, situación que no permitía satisfacer las necesidades del individuo.

TrabajoA finales del siglo pasado (concretamente a partir de los años cincuenta) y hasta la primera década de los dos mil; la idea de empleo como sinónimo de subsistencia se fue consolidando en la sociedad occidental, pero este concepto se ha ido mudando de un tiempo a esta parte.

El mercado laboral ha cambiado, no les estoy aportando noticias novedosas, las necesidades empresariales exigen más y mejor de los trabajadores, una mayor flexibilidad y una menor retribución; dando lugar a lo que podríamos denominar empleados insatisfechos; pero no insatisfechos con su trabajo (que también), si no insatisfechos porque su retribución mensual no le permite satisfacer las necesidades básicas como son alimento, vivienda o sanidad.

Minijobs, trabajos a tiempo parcial, temporalidad, economía sumergida son diferentes nombres para una misma realidad: el individuo se ve obligado a acumular más de dos trabajos para poder alcanzar un nivel de vida similar al que podía permitirse años atrás, y esta realidad se traduce, y traducirá en un incremento del estrés y la ansiedad, aumento de la siniestralidad laboral (ocurre con todos los contratos temporales) o una sensación de frustración por parte del trabajador viendo que es imposible mantener una realidad; a lo que tendremos que sumar una reducción sangrante del consumo interno ( que en España roza el 70%) lo que afectará directamente, y aún más, a una economía en coma inducido.

Con este artículo, no quiero señalar que este tipo de trabajos no sean una solución puntual para esta situación de desempleo que vivimos (de hecho la flexiguridad centroeuropea está basada en esta realidad acompañada de otras medidas), lo que quiero indicar es que tanto gobierno como agentes sociales deben intentar introducir estas nuevas medidas pero con la cautela y en la medida justa para evitar un abuso de estas formas contractuales.

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Un pensamiento en “Y ganarás el pan con el sudor de tu frente

  1. Interesante post Víctor, me han encantado esas referencias históricas al modelo de trabajo, muy acertadas.
    Un gran post. Un abrazo
    Julio Amigo

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