Cero horas

Por un lado el empresario X, por el otro, el trabajador Y. El señor Y se compromete a acudir al centro del trabajo, propiedad del señor X, cuando este último se lo solicite. No existirá tiempo de preaviso; no existirán horarios prefijados; no se contemplan la llamada en turnos regulares de mañana, tarde o noche; no se garantiza unas horas mínimas de trabajo, ni por convocatoria, ni por semana, ni por mes; no existirá una retribución mínima por parte del señor X al señor Y si no existe carga de trabajo y el trabajador podrá negarse a responder a la llamada del empleador siempre y cuando los horarios sugeridos sean incompatibles con el desempeño vinculados a otros contratos laborales; si no existe esta condición, se podrá resolver el contrato. Por muy ilógico que parezca, este tipo de contrato existe, se denomina Contrato de Cero Horas o de Guardia y durante el año 2012, 200.000 trabajadores británicos firmaron uno.

Todos sabemos que la realidad laboral ha cambiado, Europa apuesta fuerte por la flexibilidad laboral, y en cierta medida no les falta razón (los contratos sumamente rígidos no se pueden aplicar a un mercado tan cambiante como el actual). Pero creo que todo tiene un límite, sobre todo cuando se juega con la desesperación de los trabajadores.

Hablo con conocimiento de causa, sé lo que es pasar mucho tiempo en el desempleo, sé lo que es que todas tus acciones de búsqueda activa de empleo no den sus resultados a corto plazo, sé lo que es lleva pegado a tu mano el móvil a la espera de una llamada que nunca llega, lo sé, y como lo sé, puedo imaginarme lo que llevó a ciertos trabajadores a firmar este tipo de contrato en cuyas clausulas sólo se señala incertidumbre.

descargaA lo lejos puedo escuchar los argumentos a favor: “ayuda a la empresa a adaptar su plantilla a la demanda”, “así conocemos mejor a trabajadores para que los incorporemos como personal”, “ayuda a ser competitivos”… falsos, hipócritas, ¿no aprenderán nunca a dejar de vender humo? Bendito de aquel que espera por lo que está en manos de otro. Así no.

Además se me plantea otra duda… ¿hasta qué punto es beneficioso para la empresa este tipo de contratos? Imagino que será para cubrir puestos de baja cualificación, pero aún así, ¿cuál es la formación en materia de prevención y seguridad laboral que se le da a los trabajadores?, el nivel del servicio ofertado ¿será el adecuado?, ¿se conseguirá  mantener los estándares de calidad?; ¿estarán seguros los trabajadores?, ¿y los clientes?… Puedo parecer alarmista (lo admito), pero estas dudas no son nada descabelladas sobre todo si se atienden a las estadísticas de seguridad laboral y temporalidad de los contratos.

Puede que me esté adelantando a los acontecimientos, pero visto lo visto, no descarto que este tipo de contratos aterricen en territorio patrio para quedarse, y que unos cuantos cientos de empresas y unos cuantos millones de desempleados acudan a los mismos en busca de un algo que sólo la incertidumbre y la desesperación pueden explicar.

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Un pensamiento en “Cero horas

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