Y ahora, ¿qué?

Y ahora, ¿qué?, no sé si a ustedes les ha pasado, pero esta pregunta ha conseguido ser reiterativa en mi vida, no sólo por mi parte, sino también por parte de mi entorno más próximo.

Una vez finalizas el bachillerato, empiezas a escuchar la pregunta: -Y ahora ¿qué? –Pues he decidido cursar esta diplomatura, sus contenidos me interesan y dicen que tienen mucha salida.

Tres años después, con nuevas experiencias a tu espalda, con nuevas amistades y enemistades, después de aprender a odiar y a amar una profesión; la pregunta vuelve a tus oídos: -Y ahora ¿qué? –Pues creo de después de finalizar esto, intentaré cursar otra nueva diplomatura; necesito tener respuestas a nuevas preguntas y probar en otra rama del conocimiento.

Treinta y seis meses después, cuando ya has aprendido a dudar de todo, a entender que lo importante de una ley no es como se escribe, sino como se interpreta; a empezar a vislumbrar un horizonte más claro, vuelve la cuestión a tu cabeza: -Y ahora, ¿qué?. –Pues he encontrado un trabajo en esta empresa, no es que me entusiasme, pero creo que aprenderé mucho y sobre todo, creo que adquiriré experiencia, que nunca se sabe lo que puede hacer falta.

Pasados dos años, miras de nuevo hacia atrás, y ves miles de clientes atendidos (con alguna que otra hoja de reclamación); turnos de noche infinitos esperando que amaneciese; cursos de formación realizados (contabilidad, protección de datos); horas intensas de trabajo estival tras un mostrador… y casi sin percatarte, el destino te plantea de nuevo la pregunta –Y ahora ¿qué? –Ahora es el momento de romper, tengo dinero ahorrado y he visto un Máster en la universidad que tiene muy buena pinta; he pedido información y me ha convencido. Además creo que puedo compaginarlo con este curso que me permite adaptar mis estudios a Bolonia, y nunca está de más.

Y ahora, ¿qué?

365 días después, tras pasar noches trabajando hasta la madrugada; cuando te has cansado de realizar encuestas de bienestar a profesores para realizar tu proyecto fin de grado; has leído infinitos apuntes sobre gestión de recursos humanos; te asomas de nuevo al abismo y oyes en el eco una cuestión que ya te resulta familiar. –Y ahora ¿qué? – Pues empezaré a buscar un trabajo mientras continúo realizando cursos, no puedo estar parado y creo que con mi formación puede que algo encuentre.

 

Entonces es cuando finalizas curso tras curso, adquieres nuevas competencias y te esfuerzas en mostrar que eres el mejor candidato mientras pasan delante de ti un entrevistador tras otro. Descubres que tienes que estar en la red, y es cuando decides cuidar algo que los expertos denominan “reputación digital”, por lo que te lanzas a los brazos de Linkedin, Twitter…e incluso te abres un blog de Recursos Humanos (si se lo contara a mi profesora de Literatura del Bachillerato no me lo creería). Comienzas a leer, a profundizar en temas que antes sólo habías tocado por arriba, a hacer contactos que te enseñan más que cualquier profesor de máster, y empiezas a remar contracorriente. Poco a poco ves caer las hojas del calendario, y aunque tú ves que como profesional vas creciendo a pasos agigantados, también que percatas que las entrevistas de trabajo no llegan… pero sigues insistiendo: modificas tu currículum para hacerlo más visual, creas un video cv, pules tus cartas de presentación, sigues mandando candidaturas. Tus padres con los que vives ya no preguntan, te ven ilusionado, pero no te dicen nada. Cada día pruebas y diseñas nuevas estrategias cuando las anteriores no dan resultado. Y un día, de pronto, ves ante ti de nuevo la pregunta… -Y ahora, ¿qué? -Pues ahora, mi querido destino, empieza lo mejor.

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4 pensamientos en “Y ahora, ¿qué?

  1. Porsupuesto que empieza lo mejor, eso no lo dudes nunca, por muchas trabas que el destino ponga a veces.
    Nadie como tu sabe lo que vales y que los demás se en cuenta… Es sólo cuestión de tiempo.
    Un abrazo fuerte compañero!

  2. Cómo me gusta saber que estás ilusionado. Segue así, tarde ou cedo chegará esa oportunidade que tanto mereces, porque estás demostrando día a día o moito que vales. Admiro de corazón a túa creatividade e o esforzo que demostras cada día.

    Espero que pronto algún empresario ou algún equipo de selección se dé conta do bo profesional e mellor persoa que hai en ti.

  3. Esta pregunta también convive en mi mente. Lo positivo es que siempre tengo una respuesta para ella, evito el “no lo sé” eso significaría “estoy perdida”.
    Te doy mi enhorabuena por el post y por estar en ese punto donde empieza lo mejor.

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