Historia de un mendigo

Se cuenta que, en una mañana de primavera, el publicista jefe de una importante empresa se dirigía a su trabajo; llegando a las puertas de la sede se encontró con un mendigo pidiendo. Esta persona tenía un cartel a su lado: “soy ciego”.

El publicista, después de darle alguna limosna, entró en su oficina y una vez hubo ocupado su asiento, solicitó a su secretaria que le trajera un cartón. Cuando lo tuvo en sus manos, escribió un texto en el mismo, bajó a la calle y se lo puso disimuladamente al lado del mendigo.

Transcurrido su jornada de trabajo, el publicista se dirigió al indigente y le preguntó afablemente que tal le fuera el día; este le respondió que bastante bien, que había recibido muchas donaciones. El publicista sonrió, se despidió de él; no antes sin mirar por última vez el cartel que le había dejado: “Hoy es primavera y yo no puedo verla“.

De este relato, verídico o ficticio, podemos obtener múltiples morelejas; la que me interesa señalar hoy es la importancia de la diferenciación; de la capacidad de mostrar algo que no se espera y que nos pueda beneficiar.

Todos somos diferentes, todos tenemos virtudes (y defectos) que nos hacen únicos, que nos convierten en los candidatos perfectos, que nos transforman en ese empleado que las organizaciones buscan… pero no encuentran.

En un mercado de trabajo de casi cinco millones de desempleados (y subiendo), cada candidato debe mostrarse como un individuo único; diferente; atractivo para la contratación. Todos sabemos cuáles son los pasos para buscar empleo, pero pocos se esfuerzan en exprimir sus posibilidades para parecer diferentes.

Esta diferencia puede ir desde un diseño original del CV, hasta una profundización total dentro de las redes sociales y el cuidado de su marca personal. Todos, dentro de nuestros recursos,  tenemos que mostrarnos, en todos los aspectos, no como si fuésemos un candidato más, sino como si fuéramos él único candidato.

Navegando por internet, podemos encontrar numerosas ideas; múltiples sugerencias, que nos permitan ser diferentes, en nuestra mano y con nuestro tesón, está o no llevarlas a cabo.

Ser diferente no te garantiza que serás contratado, pero con trabajo, tiempo, ganas y originalidad, puede que sea una de las herramientas claves que te permitan pasar futuras cribas.

Ser diferentes es fundamental

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