Empleados multipolivalentes

Se precisa licenciado en ciencias empresariales, con máster MBA, experiencia mínima de cinco años en el sector de las nuevas tecnologías, inglés y alemán bilingüe, se valorará el conocimiento del alemán y del chino mandarín, posibilidad de firmar convenio en prácticas con la universidad o centro de estudios.

El anuncio anterior es ficción, pero bien podríamos encontrarlo en cualquiera de las múltiples webs existentes de búsqueda de empleo.

Con la llegada de la crisis nos encontramos ante un principio económico básico, existe muchísima oferta y poquísima demanda, por lo que, si atendemos a las leyes del mercado, el precio del producto se reducirá, o lo que se puede traducir de otra manera, las exigencias de los demandantes se incrementará paulatinamente; por lo que a la hora de ofrecer un trabajo, se exigirán a los candidatos mucho más de lo que se les pudiera exigir antes.

Este paulatino crecimiento del índice de exigencias y esfuerzos, no sólo se le es planteado a candidatos, sino que también se le presenta a los trabajadores de las organizaciones. El trabajo que anteriormente hacía en exclusiva un departamento, comienza a disgregarse por las mesas de las oficinas; funciones que tradicionalmente se les asignaban a los nuevos empleados son asumidas por los veteranos del puesto. Se les indica, algunas veces de forma indirecta y muchas de forma directa, que tienen que desarrollar nuevas capacidades para poder asumir estas nuevas cargas; acaban de nacer los empleados multipolivalentes.

Llegados a este punto, ustedes estarán pensando que esto no es nuevo, que se llevaba empleando toda la vida (cosa que es cierta), lo diferente en este aspecto es que la multipolivalencia de los trabajadores y de los candidatos, no viene motivada por un futurible incremento en su retribución económica, viene motivada por el miedo.  Miedo a ser despedidos, miedo a ser sancionados, miedo a que contraten a alguien más barato y mejor capacitado.

Este miedo, ya sea inducido o real, les empuja a los multipolivalentes a dar más de sí, (más de lo que muchas veces pueden), a formarse no por gusto ni por ganas, sino por pánico al futuro; a pasar horas y horas en su trabajo, no por afinidad a la empresa sino por pavor a la misma… Lo que en un principio fue planteado como un ahorro de costos por parte de la cúpula de la dirección, se va transformando poco a poco en la aparición de empleados quemados, incapaces de reaccionar, con altos índices de estrés y, en algunos casos, con una súbita incapacidad operativa.

Los párrafos de este post pueden sonar apocalípticos y exagerados, pero debemos de tener presente que, en una sociedad crispada y fatigada como la actual, un incremento de la presión puede ser fatídico para todos. Imagen

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