Excusas

Me duele la cabeza. No tengo mucha hambre. Tengo alergia a la mosca del vinagre. Esa película ya la he visto. Tengo mucha carga de trabajo. El médico me ha recomendado no coger pesos. Ya no tengo edad para esos trotes. Mi mujer me lo tiene prohibido. En mi casa lo solemos hacer así…

El ser humano es increíble. En menos de dos segundos puede crear una excusa; una disculpa más o menos formal, más o menos creíble, o más o menos inverosímil para eludir participar o tomar parte en cualquier acción. Lo tenemos en nuestros genes y creo que es parte de nuestro instinto de supervivencia. De hecho, puedo imaginar al hombre pre-histórico argumentar ante su pareja, el motivo por el que no se decidía a cazar el tigre dientes de sable que tenían merodeando en la entrada o porque no estaban dispuestos a mudarse de caverna nuevamente.

Tengo la teoría que sin excusas el ser humano actual no hubiera podido evolucionar como especie, pero también sostengo que, en la época de las nuevas tecnologías, las excusas pueden provocar una involución del individuo.

Cuando llevamos a cabo acciones innovadoras, ya sea en el departamento de recursos humanos o en cualquier otro ámbito de la organización, el primer impedimento que encontraremos serán las reticencias o las excusas, y sólo las provenientes de los empleados. La dirección no le gustan los cambios, están a gusto como están, las cosas van bien, las ventas se mantienen, el índice de rotación de trabajadores no es muy elevado, el comité de empresa no da demasiados problemas, la competencia está a años luz de nosotros… para qué hacer cambios, nadie los hace. Pero nosotros sabemos, y estamos convencidos, que somos quienes nos debemos adelantar al mercado y no dejar que el mercado nos ahogue con sus necesidades.

Kotler, en su libro Dirección de Márketing, habla de los momentos en que una organización decide echar mano de nuevos departamentos o innovar en procedimientos cuando nunca antes lo había hecho, y los ejemplos, allí recogidos no son desconocidos para nosotros. Así nos encontramos que las empresas se ponen a innovar cuando se dan cuenta que ya no son lo que eran (empresas destronadas), cuando los ingresos no aumentan como debieran (empresas estancadas), cuando se percatan que el mercado se ha ido a la competencia porque le ofrecen cosas que no existían (empresas abandonadas), cuando se multiplica de forma voraz sus contrincantes (empresas champiñón) o cuando descubren , asombradas, que Persianas Ramírez, del polígono de al lado, ha creado un departamento de algo llamado recursos humanos  (empresas plagiadoras).

El mercado es implacable, las necesidades se multiplican y nosotros, debemos, no sólo estar preparados para afrontarlas, sino estar dispuestos a dar el primer paso a la hora de innovar. Tenemos que ser decididos, preparar nuestro ataque huyendo de las excusas, para poder seguir evolucionando.

Las excusas siempre estarán presentes, es un ente abstracto contra el que tenemos que luchar en todos los ámbitos de la vida, no sólo en lo laboral. Podría está escribir largo y tendido sobre las mismas, pero es que ahora me está doliendo la cabeza… 

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