Historias de amor cortés

Las crónicas sobre el amor cortés en la literatura europea medieval, nos describe una relación extraña. Por un lado la dama, perteneciente a la nobleza, casada y cuyo nombre es ocultado en los  poemas, por el otro, el enamorado, el cual pasa por diversos estados de enamoramiento hacia ella: desde el fenhedor (suplicante) de la literatura occitana, hasta  el amante que consigue el favor de la doncella.

Su relación es secreta y en los escritos  aparece  reflejado el amor de los protagonistas: ella, en un principio, se muestra distante;  él, perdidamente loco de amor, ve a la dama como una fuente de virtudes y placeres. La comunicación entre ambos  (generalmente localizada en un sitio fijo del castillo) sirve para avivar su pasión mutua.

En todo tipo de relación, ya sea con tu amante, asesor de banca o inquilino, la comunicación es fundamental. Esta comunicación, no sólo es necesaria para el proceso de galanteo sino que debe mantenerse durante la misma. Los protagonistas, deben y tienen que sentirse queridos por la otra parte,  sino esa relación será fallida.

Cuando tenemos dos partes que se constituyen en relación  (ya sea formal o informal), existe una transmisión de valor mutua, un flujo de necesidades que es cubierta por la otra parte. Esta necesidad puede verse saciada con gestos de apoyo, con un piropo, o con una paella los sábados por la tarde.

Si trasladamos esta teoría al mundo laboral en general, y de los recursos humanos en particular, tenemos que tener  presente que nosotros, desde el departamento de personas, debemos tratar de mantener, cuidar y conseguir que crezca, la relación con nuestra pareja, esto es, los trabajadores de la organización. Porque pensemos… cuándo fue la última vez que, lejos de formalismos y burocracias, nos comunicamos con los trabajadores; cuando les hemos dicho que están haciendo un buen trabajo sin que fuera la evaluación trimestral, cuándo les hemos preguntado qué podíamos hacer para mejorar…

Si ya sé lo que estáis pensando… no tengo tiempo, me resta productividad, es una tontería, etc, etc, etc.. no hace falta que me enviéis las excusas…las conozco todas. Pero también sé que una buena relación nos ayudará a mejorar nuestro trabajo, que una palmadita en la espalda cuando no se espera puede ser más motivador que  un incentivo por productividad, que unas palabras de ánimo, nos pueden hacer afrontar el día con fuerza… Y también sé que si alimentamos una relación con el mar en calma, cuando lleguen las tormentas, está será indestructible.

La comunicación, ya sea formal o informal, es clave; invertir en la relación nos va a costar tiempo y dinero, pero tened en cuenta una cosa: si no dedicamos  esfuerzo a la misma, puede ser que, cuando menos lo esperemos, nuestra doncella se vaya con otro vasallo. 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s