Y usted, ¿qué está dispuesto a desaprender?

Cuando tenía ocho años, me enseñaron que la capital de Checoslovaquia era Praga,  que la de la Alemania Occidental era Bonn y que en África había un país llamado Zaire.

A la edad de diecinueve años, mi profesor de Planificación, pasó meses explicándonos el importante nicho de mercado que sería en el futuro el turismo rural,  además de indicarnos que el comercio electrónico jamás podría competir con el trato personal del comercio tradicional.

Hace diez años, nunca había escuchado la palabra Blog, hace cinco, no sabía lo que era el Facebook, hasta hace veinticuatro meses Twitter para mi era un sonido animal, y el verano pasado descubrí una nueva palabra: Linkedin.

En resumen, he tenido que  actualizar mis conocimientos.

La organizaciones buscan a los mejores para sus filas: a los más formados, a los que posean un curriculum más extenso, a los que pueden aportar una mayor experiencia… pero,  ¿ buscan también a aquellos que estén dispuestos a desaprender?

Cuentan las malas lenguas, que a principios de los ochenta, la banca necesitaba aligerar personal, y puesto que no quería gastarse un dineral en indemnizaciones, buscó métodos para reducir el importe de los despidos de sus trabajadores… y lo encontró.  La situación era sencilla: se les instalaron a todos los trabajadores un ordenador (con la tecnología de la época), se les dieron unos cursos y se les mandó empezar a producir. Los trabajadores más jóvenes consiguieron adaptarse… para los mayores la adaptación fue imposible y tuvieron que abandonar sus puestos (con una reducida indemnización ya que se alegó incapacidad para ejercer su trabajo).

Estos trabajadores senior, seguramente accedieron a su puesto a través de una oposición, al entrar en el banco, la cultura organizativa, se esforzó en convencerlos que los métodos que desarrollarían y el trabajo que desempeñarían desde su entrada hasta el día de su jubilación, serían los mismos, pero cuando vino el cambio no se supieron adaptar.

Este fracaso ante la nueva situación, no creo que se debiera a la poca capacitación de los trabajadores, sino a que nadie les enseño como aprender a desaprender lo aprendido.

En los últimos años, los cambios tecnológicos han revolucionado el mundo tal y como lo conocemos, estos cambios han llegado a nuestras empresas y organizaciones, entrando como un elefante en una cacharrería y provocando que los miembros de esas organizaciones, hagan esfuerzos para adaptarse a esa realidad: muchos lo consiguen, otros tantos intentan ignorar los cambios y unos pocos fracasan en el intento, pese a los esfuerzos por parte de las empresas para que esto no suceda.

Las empresas cuando reclutan personal, buscan a los mejores: a los que más experiencia aportan, a los que mejor expediente tiene, a los que más valor le puede dar a la organización… pero desde aquí me pregunto: ¿ también buscan a los que están dispuestos a desaprender?

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